Reflexión de Cáritas sobre Finanzas Éticas

Carártula Dinero al servicio de la justicia

En 2003, a nivel confederal de Cáritas, se conformó un Grupo de Acción Significativa de Finanzas Éticas cuyo objetivo fue reflexionar y conocer las posibilidades que el manejo de las finanzas de Cáritas podía tener en la incidencia para un cambio social, a partir de las experiencias que algunas Cáritas Diocesanas habían ido transitando en esta temática.

Este Grupo, en junio de 2005, editó un material de trabajo denominado Dinero al servicio de la justicia. Cáritas por una economía financiera, en el que se da a conocer el contenido de esta reflexión. El documento se organiza en 6 apartados donde se brindan claves de cómo Cáritas se posiciona en este tema y efectúa algunas propuestas para su abordaje.

Algunas consideraciones sobre finanzas éticas de los apartados 1 y 2: Leer más...

  • El mundo financiero es el corazón del actual sistema económico. Leer más...
    Tanto las personas como los grupos y organizaciones de los que formamos parte están permanentemente tomando decisiones con impacto económico, no sólo en materia de consumo, sino también de ahorro e inversión. Muchas de esas decisiones se adoptan sin tener en cuenta convicciones éticas y morales que, en teoría, decimos defender.
  • Un cristianismo vivo no puede resignarse a que estas cuestiones, tan esenciales en la vida social, queden al margen de un discernimiento moral serio. Leer más...
    En Cáritas reconocemos la importancia de un sistema financiero internacional fiable y saneado porque sabemos que las primeras víctimas de las crisis financieras son los millones de humildes ahorradores en los diversos países. Defendemos la necesidad de un sistema bancario nacional e internacional sólido y sometido a controles rigurosos.
  • Las cuestiones bancarias son demasiado importantes como para dejárselas sólo a los banqueros y ministros de economía. Leer más...
    Estamos convencidos que las instituciones financieras, tanto nacionales como internacionales, deben revisar el conjunto de sus políticas de préstamos e inversiones desde criterios éticos más exigentes.
  • La reflexión de Cáritas parte de una convicción: Leer más...
    va siendo hora de buscar una coherencia mayor en este complejo mundo de las finanzas. También aquí los cristianos podemos ser, con humildad, «luz del mundo» y «sal de la tierra», aportando propuestas y promoviendo proyectos que apunten en la dirección de un mundo nuevo, renovado por la fuerza del Evangelio de la fraternidad.
  • Desde los orígenes de la Iglesia la llamada a compartir nuestros bienes con los necesitados ha sido un elemento central del mensaje cristiano. Leer más...
    Pero hoy donar dinero ya no es suficiente. Hoy la justicia requiere no sólo seguir planteándose la donación de recursos, sino también una gestión financiera coherente con las opciones sociales que decimos promover.
  • Durante siglos la Iglesia Católica consideró inmoral el préstamo a cambio de interés. Leer más...
    Al extenderse las prácticas comerciales y las necesidades de financiación, estas reticencias fueron perdiendo fuerza hasta desaparecer casi por completo. Hoy, en un contexto económico y social distinto, queremos recuperar aquella preocupación ética para afirmar que no todas las prácticas financieras consideradas legales respetan los criterios de equidad y de justicia defendidos por la Doctrina Social cristiana.
  • A pesar de ello, en materia de gestión financiera muchos creyentes e instituciones religiosas viven un cierto grado de contradicción: Leer más...
    por un lado se comparte la posición de la Doctrina Social de la Iglesia respecto de ser muy críticos con un sistema económico donde los intereses del capital parecen estar por encima de las personas (Laborem Excersens, 12); y por el otro cuando se trata de administrar el patrimonio personal o comunitario con demasiada frecuencia dejamos de lado las consideraciones éticas para operar exclusivamente de acuerdo a los mismos criterios por los que se mueven las grandes fortunas: rentabilidad, seguridad y liquidez.
  • Ha llegado el momento de tener también en cuenta la rentabilidad social de nuestras inversiones: Leer más...
    ¿Qué se hace con nuestro dinero, con nuestros ahorros? Los bancos pueden invertirlos en armamento, en industrias contaminantes o simplemente buscar el máximo beneficio a costa de deteriorar las condiciones laborales de miles de empleados. Deberían existir alternativas. Deberíamos solicitar más imformación. Debería ser posible realizar inversiones orientadas a apoyar iniciativas económicas acordes con nuestros idearios de justicia, de lucha contra la pobreza, de sostenibilidad ambiental.

El documento continúa en sus apartados 3 y 4 proponiendo la búsqueda de la rentabilidad social del dinero: Leer más...

En Cáritas el dinero no debe ser nunca un fin en sí mismo. Sólo tiene sentido como un instrumento, junto con otros, al servicio de nuestra tarea: concretar en opciones y proyectos la preferencia de Dios por los débiles y la cercanía de los seguidores de Cristo a los que viven excluidos.

En Cáritas decimos que «trabajamos por la justicia» porque sabemos que el respeto a la dignidad humana de los débiles y excluidos presupone esa opción. Poco a poco vamos comprendiendo mejor lo que semejante apuesta significa; hemos descubierto que también supone revisar el modo como gestionamos nuestro dinero.

Las personas y organizaciones convencidas de que la lucha por la justicia también se juega en las decisiones de consumo e inversión tenemos que realizar apuestas significativas y adoptar decisiones coherentes con esta convicción. Entre otras cosas, podemos:Leer más...

  1. Extender en las comunidades cristianas y en nuestros entornos la inquietud y el interés por este problema. Leer más...
    Para cambiar el mundo, nuestros criterios de inversión tienen que modificarse. Todos podemos colaborar para que cada vez más personas presten también una atención seria al criterio de la rentabilidad social, interesándose por el destino de sus ahorros e inversiones. Si fuéramos capaces de extender esta preocupación a mucha gente, algunas cosas importantes cambiarían. Nuestras acciones individuales y colectivas no pueden ya ignorar la responsabilidad de las finanzas en los aspectos más negativos de este mundo global que se está conformando.
  2. Promover el conocimiento y el desarrollo de experiencias alternativas que están funcionando entre nosotros y también en Europa, Leer más...
    tanto en materia de consumo, como de ahorro socialmente responsable. Además de asumir el reto de la austeridad y de procurar el desarrollo del comercio justo, una «nueva economía» realmente al servicio de todas las personas, requiere nuevos planteamientos en materia de inversión. Necesitamos apostar por proyectos y experiencias sociales éticamente exigentes. Necesitamos propuestas que, aunque sean limitadas, expresen nuestro deseo de dar pasos significativos a la búsqueda de una sociedad más integrada. Necesitamos experimentar si queremos buscar respuestas a los problemas humanos y ambientales cuya gravedad resulta ya difícil ocultar.
  3. Revisar los criterios de gestión económica y de transparencia en nuestras organizaciones de Iglesia, Leer más...
    a fin de que en las decisiones financieras se considere siempre, entre otras cosas, la rentabilidad social de posibles opciones alternativas. Se trata, en definitiva, de actualizar y ampliar el alcance de la comunicación cristiana de bienes.
  4. Poner en marcha, con recursos internos y en la medida de nuestras posibilidades, experiencias modestas, pero significativas, Leer más...
    en las que se exploren usos alternativos del dinero, a fin de educar a nuestros usuarios en la responsabilidad económica: micro-créditos, préstamos sin interés o con intereses moderados, etc.
  5. Promover en las empresas con las que nos relacionamos un sentido de responsabilidad social que se traduzca en una mayor conciencia y preocupación por los impactos sociales y medioambientales que su actividad acarrea. Leer más...
    Esto es lo que hoy se conoce como «Responsabilidad Social Corporativa». No todas las empresas son iguales en el modo que tienen de tratar a los colectivos con los que interactúan: trabajadores, entorno físico y social, etc. Las empresas de las que recibimos dinero o en las que invertimos nuestros recursos pueden tener finalidades incompatibles con las nuestras, llegando incluso a ser causantes directos de injusticias y atropellos. Nuestra apuesta por la cohesión social debe reflejarse también en el ámbito de la gestión económica. Por ese motivo no todas las fuentes de financiación son igualmente deseables. Ciertos recursos imponen determinados costes que deberíamos considerar.
  6. Apoyar institucionalmente la creación de una Banca Ética en España o, como mínimo, dotarnos de instrumentos financieros nuevos que respondan a una clara filosofía de servicio social. Lo hacemos por dos motivos:Leer más...
    • Porque, basándonos en la existencia de experiencias exitosas en Europa, creemos sinceramente que también en este país resulta posible.
    • Porque confiamos en el efecto catalizador que la existencia de instituciones financieras realmente diferentes puede tener en el conjunto del sistema financiero. El mejor modo de que la banca actual modifique significativamente sus prácticas es demostrar la existencia de personas e instituciones verdaderamente interesadas en otra manera de hacer las cosas, que no se van a contentar con meras operaciones de maquillaje. Es necesario mantener objetivos ambiciosos y trabajar con profesionalidad y dedicación para demostrar que existen alternativas factibles.
  7. Sin renunciar a los grandes objetivos, siempre será necesario promover inversiones financieras pequeñas Leer más...
    que tengan capacidad de aglutinar a grupos de personas, más o menos numerosos, en torno a proyectos económicos socialmente valiosos y viables. No se trata de bonitas ideas. En nuestro país existe ya un número significativo y creciente de empresas activas en el ámbito de la inserción, de la recuperación de residuos, del comercio justo, etc. que han surgido gracias a recursos obtenidos mediante Préstamos Solidarios. Todas esas experiencias avalan una realidad de prestadores dispuestos a apoyar iniciativas económicas con un fuerte valor social siempre que se garantice la recuperación del dinero prestado. Son formas de educar en el uso del dinero desde ópticas éticas, pero a la vez son también modos nuevos de implicar a los prestatarios en los proyectos en cuestión, facilitando así la participación de los ciudadanos y ciudadanas en la búsqueda de soluciones a los problemas de la comunidad.

Hoy no abundan los que apuestan con seriedad y con coherencia, más allá de las palabras, por construir una «nueva economía». Para algunos semejante objetivo es innecesario porque los requisitos exigidos por la ley representarían una «ética de mínimos suficientes» en nuestra sociedad plural. A otros les gustaría creer que el cambio es posible pero no ven cómo pueda realizarse.

Si David venció a Goliat… Nosotros, convencidos de que la lucha por la justicia se juega en gran parte en el ámbito de las decisiones financieras, creemos en la importancia crucial de esta apuesta moral. También aquí se pueden hacer cosas significativas.

La economía, por su complejidad, por su aparente rigidez, es un mundo que a mucha gente da miedo. Pero sin cuestionar la importancia de una sólida dimensión técnica, estamos convencidos de que la gestión financiera es demasiado importante como para dejarla exclusivamente en manos de los banqueros profesionales.

La sociedad más fraterna que las comunidades cristianas queremos promover requiere un cambio profundo en nuestros criterios y actuaciones financieras, tanto a nivel personal como institucional.

En el apartado 5 se proponen unas preguntas y respuestas que orientan sobre las claves para el desarrollo de instrumentos financieros alternativos, exponiendo algunas de ellas: Leer más...

  • ¿Para qué una banca ética? ¿No bastan las obligaciones y restricciones que impone la normativa bancaria? Leer más...
    La normativa existente está orientada a asegurar la necesaria tranquilidad de los ahorradores, evitando prácticas abusivas, injustificadamente arriesgadas o claramente delictivas. Ello resulta imprescindible pero no suficiente. En materia de inversiones, lo legal no siempre es lo más ético o lo más valioso socialmente. Nosotros, como Cáritas, queremos apoyar criterios razonables de exigencia moral en el mundo de las decisiones financieras que vayan más allá de lo legal.
  • Cuando hablamos de una «banca diferente», ¿pensamos en la evolución de la existente o en la creación de algo nuevo? Leer más...
    Cada vez es más frecuente escuchar reflexiones sobre la ética en los negocios y la responsabilidad social de las empresas. Algunas instituciones financieras van comprendiendo la importancia de este tema para un sector todavía pequeño pero significativo de clientes potenciales. «La moda de la ética» entre los responsables de empresa es una buena noticia. Pero nos gustaría que fuera algo más que una apuesta pasajera o una mera estrategia comercial. El compromiso con los valores, si es auténtico, debe poder ir más allá de legítimos intereses comerciales. Y creemos que un cauce idóneo para promover un interés social más genuino en las entidades financieras existentes sería poner en marcha en este país una institución financiera que, funcionando integralmente desde criterios sociales más exigentes, demuestre ser viable económicamente. Ya se han empezado a dar pasos importantes en esta dirección, convendrá seguirlos con atención.
  • ¿Qué son los fondos éticos? Leer más...
    Conviene distinguir de entrada entre los fondos solidarios y los fondos éticos. A veces podemos encontrarnos con fondos éticos y solidarios a la vez, pero lo normal es que sean de un tipo o de otro:
    1. Los fondos solidarios no suponen limitación inversora alguna. Reciben su nombre del compromiso de la entidad financiera de compartir un porcentaje de los beneficios con una organización social que presta su imagen a cambio de ingresos para financiar sus actividades.
    2. Los fondos éticos pueden ser instrumentos valiosos por cuanto añaden a las políticas de inversión tradicionales, criterios éticos, sociales o ecológicos en la selección de activos que los constituyen. La participación en ellos de las organizaciones sin ánimo de lucro supone una oportunidad para mentalizar al ciudadano inversor sobre el uso responsable del dinero. Estos instrumentos pueden llegar a ser un modo de presión a las empresas para que respeten unos criterios éticos, renunciando a inversiones controvertidas o claramente incompatibles con el respeto a derechos humanos básicos. Se trata en definitiva de crear un clima en el cual las empresas e instituciones financieras estén más motivadas para colaborar en proyectos y actuaciones con beneficio social.
  • ¿No es demasiado complicado apostar por la creación de una nueva institución financiera de Banca Ética en España? Leer más...
    No es suficiente con proclamar criterios nuevos. No se trata sólo de denunciar, de reivindicar. Resulta valioso empezar con pequeñas experiencias en el interior de nuestras organizaciones. Pero no podemos quedarnos ahí. El reto requiere primero cierta dosis de ambición y luego disposición para colaborar con otras personas que compartan nuestra visión. El impulso a favor de una revisión de criterios en materia de gestión financiera ha germinado en la sociedad civil y poco a poco se va fortaleciendo… Muchos fondos éticos se definen por lo que podríamos denominar «criterios negativos» concebidos para excluir determinados productos o actividades consideradas perniciosas: armas, peligros para el medio ambiente, etc. Este planteamiento supone avanzar en la dirección adecuada pero resulta insuficiente. No se trata sólo de negar apoyos a actividades claramente perniciosas. Es necesario respaldar otras socialmente valiosas y dar respuesta a necesidades que hasta la fecha no han encontrado atención suficiente:
    1. Necesidades financieras de colectivos con los que trabajamos, especialmente inmigrantes pero también empresas de inserción, capaces de facilitar la integración laboral de los
      desfavorecidos; talleres que dignifiquen la vida cotidiana de personas con limitaciones físicas o psíquicas.
    2. Necesidad de apoyar el desarrollo en países del Sur desde recursos financieros independientes; apoyar la iniciativa empresarial desde la situación del país y al servicio de las personas del país; más tiendas de comercio justo, etc.
    3. Necesidad de apostar por iniciativas económicas planteadas desde una opción de «desarrollo sostenible», más empresas que trabajen en pro del medio ambiente, la agricultura
      ecológica, cooperativas de consumidores con una sensibilidad nueva.
    4. Necesidad de hacer más transparente el mundo de la gestión financiera demostrando la viabilidad económica de un proyecto que sin descuidar la preocupación por garantizar
      una gestión responsable donde prime la rentabilidad social.
  • ¿Qué podemos hacer desde Cáritas en este tema? Leer más...
    Solos ni podemos ni debemos hacer nada, pero algunas Cáritas están ya, junto con otras organizaciones, implicadas en la promoción de proyectos concretos. Las experiencias son todavía embrionarias, pero algunas de ellas parecen estar progresando sobre bases sólidas al aunar una gestión profesional rigurosa con una auténtica sensibilidad social y un modo nuevo de hacer las cosas. En todo caso la apuesta de Cáritas a la búsqueda de una nueva economía financiera debe inspirarse en los 4 principios que definen las instituciones de banca ética más significativas:
    1. Eficiencia, porque no hay experiencia de banca sostenible que no esté basada en una gestión profesional de los recursos.
    2. Transparencia, que significa información veraz, criterios públicos compartidos por las organizaciones sociales, publicitación de cartera de inversiones, claridad procedimental, etc.
    3. Participación, que garantice el control social y la coherencia entre los principios y prácticas.
    4. Rentabilidad social, porque la atención a las personas y el valor social de las inversiones, se prioriza por encima de cualquier otro objetivo.

Finalmente en el apartado 6 se comentan brevemente algunas experiencias significativas de Cáritas e iniciativas de finanzas éticas, relativas al momento histórico en el que documento fue elaborado.

La dimensión ética del dinero - Diocesis Orihuela-Alicante.pdf

Carátula del documento

Más actualmente, en 2014, Cáritas Diocesana de Orihuela-Alicante, conjuntamente con el resto de entidades de la Delegación de Acción Social y Caritativa de la Diócesis de Orihuela-Alicante han dado a conocer un documento denominado “La dimensión ética del dinero. La función social del dinero”.

“El dinero es necesario en la organización y funcionamiento de una sociedad avanzada; el dinero es una herramienta que nos permite vivir, intercambiar nuestros recursos y acceder a bienes de los que no disponemos. Pero, el dinero puede ser utilizado de muchas maneras. Con el dinero se puede hacer mucho bien o mucho mal. El buen o mal uso del dinero tiene consecuencias inmediatas en la vida de la gente; el uso del dinero condiciona en gran medida el bienestar o el sufrimiento de muchas personas”.

El informe de 26 páginas, y de una lectura amena y práctica, es una invitación a acercarse al complejo mundo del dinero desde una perspectiva ético-social. Desde la habitual estructura de “El Ver”, “El Juzgar” y “El actuar”, en el que se divide su contenido, hace un recorrido instando a buscar el bien común del dinero.  “Nos gustaría contribuir a que el dinero sea en todas partes una herramienta y no un obstáculo para la realización de todos los hombres y mujeres” se indica en su introducción.

Desde la perspectiva de finanzas éticas, constituye un material rico para comprender el por qué es necesario que, todos los que tenemos como objetivo la justicia social y el cambio a favor de una economía centrada en el desarrollo humano, hagamos una opción por administrar el dinero como una herramienta que sea útil a estos fines.

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